“BEBER VINO ES UNA CONVERSACIÓN ENTRE EL TERRUÑO Y EL PALADAR DEL BEBEDOR”
EDDIE ZALETAS // CHANCLA DE PERRO // VERACRUZ, VER.
La vida, como el vino, es una aventura de sabores y experiencias, donde cada sorbo cuenta una historia y cada botella guarda un secreto. En este espacio, cada mes descubriremos juntos los secretos mejor guardados del vino, destilados y/o cocteles, de la mano de expertos que nos guiarán a través de su sabiduría fermentada. En esta primera ocasión, Marcos Flores, presidente de la Alianza Panamericana de Sommeliers y visionario detrás de Wine Academy, nos comparte su filosofía del vino, un compendio de años transformando la escena del vino nacional e internacional.

Marcos es un melómano y contador de historias, capaz de escuchar más allá de la viña y charlar con el vino. Habla de cómo esta bebida mágica, como él la llama, es una conversación entre el terruño y el paladar del bebedor, una interacción de elementos que revela tanto del vino como de quien lo elige. “Cada copa ofrece un retrato del suelo, del clima, de las manos que lo cultivaron, su terroir”, afirma con la pasión de quien no solo consume vino, sino que vive por y para él.
Según él, aunque la cultura vinícola en México, y específicamente en Veracruz, todavía está floreciendo, ve un futuro donde el vino será tan esencial en la mesa como lo es el maíz en nuestras tortillas. “Estamos progresando, pero todavía hay mucho trabajo por hacer”, admite. Sueña con un México donde el vino no se vea como un lujo, sino como parte integral de nuestra cultura gastronómica.

LA SELECCIÓN
Cada botella elegida por Marc cuenta una historia única, un reflejo no solo de los terruños de donde provienen, sino también de las preferencias y el contexto cultural de Veracruz, donde el vino tinto sigue siendo el favorito a pesar del calor costero. Marc incorpora esta preferencia en su selección, asegurándose de que cada vino responda no solo a los gustos locales sino también a la diversidad de los platillos que acompañan las mesas durante el mes patrio.
Desde el robusto Dominio Basconcillos, que evoca la paciencia y el respeto por el terroir, hasta el Madero Reserva Malbec, accesible y jovial, cada vino es una declaración de principios. Marc también destaca vinos menos conocidos como el Chateau Guitignan, que desafía la ostentación con su elegancia sutil, y el Pago de Otazu, cuya complejidad es ideal para paladares sofisticados.
En términos de maridaje, Marc nos invita a romper convenciones, sugiriendo que incluso los platos marinos robustos pueden acompañarse con un buen tinto, expandiendo así las posibilidades gastronómicas más allá de las expectativas tradicionales. Esta flexibilidad es esencial en un estado como Veracruz, donde cada comida puede ser una aventura intrépida, compleja o sutil en boca y jiribilluda en historia.

LA LISTA
Dominio Basconcillos (Tempranillo) – Este Ribera del Duero, al igual que un amigo que sabe cuándo hablar y cuándo escuchar, se comunica sin prisa, con taninos que sugieren noches de confesiones entre viejos amigos frente al mar. Es un vino joven y vibrante, procedente de cepas seleccionadas a 940 m de altitud, uno de los más reconocidos en su categoría en Ribera de Duero.
Grillo (Syrah,Merlot,Cabernet Sauvignon,Garnacha) – Vino de color rojo picota, profundo, de capa alta y ribete violeta. Nariz elegante, que gana en intensidad a medida que se oxigena. Destacan los aromas de fruta roja madura o especias como la pimienta negra, con notas al fondo de tostados propios de su paso durante 14 meses por barricas de roble francés. En boca es un vino con volumen.
Pago de Otazu (Merlot,Cabernet Sauvignon) – Tiene 16 meses en barricas nuevas de roble francés y 36 meses de envejecimiento en botella. Rojo cereza picota, con ribete rojizo de buena capa y brillante. Nariz muy sutil dominada por fruta negra, intensa y fresca. Notas especiadas, balsámicas y minerales. Boca amable, con recuerdos de fruta fresca y donde la madera está perfectamente integrada. Aquí cada botella es un compendio de ciencia y arte.
Chateau Guitignan (Cabernet Sauvignon,Merlot,Cabernet Franc,Petite Verdot) – En este Moulis-en-Médoc encontramos un tributo a la sutileza. No busca deslumbrar con grandilocuencia, sino convencer con la profundidad de un susurro, recordándonos que la verdadera elegancia reside en la simplicidad. Un color limpio y brillante, con aromas a frutos rojos, especias y ligeras notas minerales, con mucho cuerpo.
Carelli MADERO Reserva (Malbec) – Parte del vino madura en barricas de roble francés y americano de segundo uso, entre 4 y 6 meses, lo que le da características únicas a este vino. El proceso finaliza en la botella, donde el vino cobra vida plenamente.

¿DÓNDE COMPRAR?
Un brindis gigante para PRISSA, que nos dejó husmear y saborear su santuario de vinos para esta edición. ¿Generosidad? A montones. ¿Calidad? De la más alta. Gracias a Somm. Héctor y a Nacho Cuellar, gerente de la sucursal, por no solo apoyar, sino elevar nuestro viaje entre copas. A mis lectores, si buscan dónde perderse entre etiquetas que narran historias, PRISSA es su escondite. Vayan, exploren, y quizá, solo quizá, encuentren ese vino que les cambiará la vida, o al menos, les mejorará la cena.
Dominio Basconcillos (Tempranillo) – $615 MXN
Grillo (Syrah,Merlot,Cabernet Sauvignon,Garnacha) – $855 MXN
Pago de Otazu (Merlot,Cabernet Sauvignon) – $643 MXN
Chateau Guitignan (Cabernet Sauvignon,Merlot,Cabernet Franc,Petite Verdot) – $555 MXN
Carelli MADERO Reserva (Malbec) – $235 MXN
Sucursales:
Veracruz Boca del Río
Av. Las Americas esquina Marigalante #287
Frente a Plaza Americas
Veracruz Costera
Blvd. Manuel Avila Camacho #2431
Veracruz Riviera
Blvd. Riviera Veracruzana #693

ENTRE COPAS
Cada vino seleccionado por Marc no solo es para degustar, sino para meditar sobre él. En un mundo acelerado que a menudo olvida el placer de detenerse a saborear el momento, estos vinos nos llaman a hacer una pausa.
En esta edición de la columna, no solo quiero que disfruten de estos vinos, quiero que reflexionemos sobre ellos. Que cada trago les invite a pensar en la tierra que les da vida, en las manos que cultivan las uvas, y en cómo cada elemento de la naturaleza y el esfuerzo humano se conjuga para llenar nuestras copas. La próxima vez que levanten una copa, piensen en el camino que ha recorrido ese vino.
Así que los invitamos a unirse a este viaje sensorial y emocional. Ya sea en la barra de un bar, la mesa de un restaurante, en una cena tranquila en casa, o en un momento de introspección solitaria, cada vino tiene algo que decirles.
Y mientras tanto, aquí en Entre Copas, seguiremos explorando esos vinos que narran historias, esos destilados que nos recuerdan lugares y esos cócteles que son como poesía líquida. Porque en cada encuentro con el vino, no solo descubrimos sabores: descubrimos partes de nosotros mismos y del mundo que compartimos.
Hasta la próxima copa. ¡Salud!
Fotografía y Texto por Eddie Zaletas